Brunela es una chica con demasiadas historias amorosas, lo que la hace parecer fácil. Odiada por sus ex parejas y por incontables muchachas, parece no importarle nada ni nadie más que ella misma. Su reciente ex novio, Federico, decide fundar un pequeño club de odio hacia ella donde participarán únicamente sus otros ex amantes tomando el nombre de "Club de las Bestias de Brunela".
¡Buenas tardes! He decidido empezar a publicar una pequeña novela virtual que se me ha ocurrido. Desde ya, espero la disfruten.
Hago alegoría al pensamiento de que tener el corazón roto te hace un gran poeta. No, no es que mi corazón se haya roto por un chico. Mi corazón es elástico.
Lo que me ha devastado por dentro es que nunca puedo diferenciar con claridad entre las personas que me hacen daño y las que me alivian el alma.
Es curioso cómo cuantas veces di la vida entera por amigas que más tarde me han apuñalado por la espalda, o cuantas veces volví de mi mundo a un chico creyendo que era el indicado cuando este no quería otra cosa más que usarme para rellenar algún vacío en su patética vida.
Esa es la única explicación que encuentro a mi comportamiento errante y muchas veces contradictorio. Asumo la culpa, pero admito que no sé qué estoy haciendo de mi vida.
Amo mi vida, no me malinterpreten, pero a veces me pregunto qué hago acá. ¿Por qué no desaparecer? o ¿Cuál es el objetivo de todo esto, si no nacimos para otra cosa que morir?
Creo que perdí las ganas de todo.
Dejando de lado mis pensamientos pesimistas pero no del todo erróneos, mi vida es un caos. No es de esos desastres horribles, sino que es bastante divertido. Piénsenlo bien, ¿Dónde vieron una persona estrictamente ordenada que se relaje o que sonría a pesar de que su "orden" se desordene momentáneamente? Es que creo que la vida es para vivirla y ya, alejados de conceptos tales como la moda o la sociedad. Le doy la razón a Rousseau, es la sociedad quien corrompe al hombre.
Una utopía donde cada quien es libre realmente, no hay tabúes ni la idea de la moral (a mi parecer muy relativa) que estorbe. No habrían guerras, porque sin moral no hay religión, ni gobernantes ni leyes. Viviríamos en armonía con la naturaleza y lejos de toda corrupción.
Hay quienes me tacharán de anarquista, pero realmente deberían abrir los ojos, dejar de temerle a lo desconocido.
Me he ido por las ramas. En fin, solo quería decirles que realmente soy un desorden andante. Pero, ¿Saben algo? Este pequeño desastre es una galaxia inestable y ordenada dentro del desorden, y es feliz siéndolo.
"No soy bueno, y eso no es malo. Jamás seré bueno. No hay nadie que quiera ser a parte de mi."